Excelente alojamiento, en un entorno muy tranquilo. Ideal para ir en pareja o con niños. Eso sí, hace falta coche, ya que está un poco apartado. Muy cuidados todos los detalles. El trato de Cecilia, su marido y los empleados muy cercano. Las instalaciones magnificas, destacando la piscina que es una maravilla. Los desayunos muy completos, con unos bizcochos increíbles. hay ovejas, patos, gatos,perros, que hacen de entretenimiento para los niños, incluso les dieron de comer. muy muy recomendable…
Estuvimos en el puente de diciembre mi mujer, mi hijo y yo y la verdad es que fue como estar en casa. Una maravilla de sitio. Volveremos seguro en verano porque lo malo fue que el tiempo no acompañó. Gracias Cecilia y Antonio.
No nos podíamos imaginar este oasis. Cecilia y Antonio - propietarios - van mucho más allá de lo afable y generoso. La Casa das Hortensias, nuestro alojamiento, se compuso de una pequeño adosado con parcela privada y un equipamiento completísimo y funcional. El dormitorio en un altillo le añadía romanticismo. La temperatura nocturna invitaba al descanso, y las diurnas a disfrutar del solarium con piscina incrustada en un vergel de árboles centenarios e inmensidad floral por doquier. Todo muy cuidado y la pena es no ser escritor para anclarse en ese paraje de ensoñación. Los desayunos fuera de serie, con panes, mermeladas y pastelillos de elaboración propia... y lo que pudieras imaginar, allí estaba. Gracias Antonio, muchas gracias Cecilia por lograr aligerar nuestras energías negativas. Llegamos como clientes y partimos con otros dos nuevos amigos.…
Es una de las casas más agradables en las que hemos estado. Un lugar cuidado con todo detalle tanto en el exterior como en cada una de las casas que Cecilia nos mostró. La casa da Eira suficientemente amplia para cuatro personas con un jardín en la puerta que la hacía todavía más agradable. Los desayunos una maravilla, fruta, zumo natural, bizcochos que llegaban calentitos! y las mermeladas de Cecilia, en fin, muy bueno todo. La piscina es espectacular y si vas con niños se lo pasan fenomenal. En definitiva, si buscas tranquilidad, un espacio agradable, y unas buenas vacaciones, éste es el sitio perfecto, Cecilia y Antonio te hacen formar parte de su casa, gracias! Por otro lado, Caldas es una ciudad grande con buenos restaurantes y sitios por los que pasear, y la situación en el centro de Portugal hace que sea muy buen punto de partida para muchas excursiones, Óbidos, la bonita playa de Foz de Arelho, Alcobaça.... en fin, que no te vas a aburrir. Altamente recomendable... acabamos de llegar y ya lo echamos de menos!! :)…
Es un alojamiento con una excelente relación calidad/precio. Destacaría la cuidada decoración de la casa, el bellísimo jardín y una excelente piscina, con el agua a una temperatura ideal. Por la mañana, al despertar, encontraras un excelente desayuno preparado en la mesa (el bizcocho y la fruta son deliciosos) Cecilia y Antonio trabajan muy duro para tener las cosas en su punto, siempre están retocando los detalles.El esfuerzo lo veréis reflejado en el dia a día. Su trato es cercano y muy cariñoso. Lo cierto es que nos hemos sentido como en casa. En cuanto a la situación del alojamiento es perfecto. Desde allí habrá cortas distancias para visitar pueblos cercanos (Alcobasa, Batalha, Peniche, Obidos...), así como si se desea ir a la playa. Además la ubicación os permitirá disfrutar de unas increibles puestas de sol con una brisa que es agradecer. Sin lugar a dudas, repetiriamos.…
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