Estuvimos alojados tres días y salimos encantados de él. Tranquilo, decorado estilo años 50 con muy buen gusto, con una piscina estupenda, unas habitaciones amplias con camas cómodas y un servicio muy atento. El desayuno de carta, completo y en su justa medida. Un oasis de paz a 5 minutos del ruidoso centro de Siem Riep. Volveríamos sin duda.Más
- Wi-Fi gratis
- Estacionamiento gratis















